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Imaginan1Do
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¿Quién dice que no se vale soñar? Tumblr dedicado para aquellas Directioners latinas soñadoras♥.Jamás dudes que estoy aquí para ti. Eres hermosa, y yo estoy aquí para recordártelo♥. Dame la pequeña oportunidad de hacerte soñar.Disponible [].No disponible [ ].Cassie lee, y ve todo [♥️ ].

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mylifesuckslolz:

hotbandimaginesandsmut:

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I don’t care who the fuck you are, or what you’re doing. You can take 3 seconds to reblog this.

This came up on my dash again

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Anonymous

Eres una cosita maravillosa, mi amor♥️. Lo eres en verdad y tomé este mensajito como la cosita más adorable del mundo, mi amor♥️. Porque algo tan pequeño me hizo dar a entender que, de alguna u otra forma, mi vida, te encontrabas preocupada, amor♥️. ¿Qué sucede, mi Cielo?♥️. ¿Hay algo que te preocupe, mi vida?♥️. ¿Algo en lo que yo pueda ayudarte, dulzura?♥️. ¿Es ésta preocupación por mí, mi amor?♥️. No te preocupes por mí, mi princesa♥️. No te preocupes por mí, mi amor, que yo estoy aquí todos los días, mi Cielo♥️. Estoy aquí todos los días y detesto tanto la idea de no dejarme ver, dulzura♥️. Pero que lo hagas, princesa, que te preocupes es algo que a mí… Me conmueve por completo el corazón, mi Cielo♥️. Cuánto lo lamento, mi Reina♥️.

Winelight.

Capítulo 16. [Caleb].

Había despertado ese día con una extraña sensación dentro de mí. Debo decir que, hacía tanto tiempo que no me sentía de ésta forma. Despertaba cada día deseando morir, aunque ya lo estuviera, cada vez que me giraba y me percataba de su ausencia. Me hacía falta como pocas personas podrían comprenderlo. Me hacía falta en cada lugar del corazón. Y fui yo quien se alejó de ella, por supuesto… Pero no dejaba de doler el saber que ella no me sentiría de la forma en la que yo aún la siento. 

Pero le tenía más miedo al olvido. Temía que ella me olvidara, nada más. Jamás temí nada en mi vida. Jamás llegué a sentirme vulnerable, pero nada me atemorizaba más que el pensar que ella podría olvidarme de un momento para otro. 

Pero cambiaría esa sensación. Pretendía que ésta desapareciera por siempre, o aunque sea, por un largo, largo tiempo. Ahora me encontraba frente a Harry, quien había pronunciado para mí unas palabras que me habían vuelto inmensamente feliz. 

-No hagas que me retracte- repitió, mientras aferraba su mano a mi hombro y miraba muy dentro de mis ojos. Tenía una mirada verdaderamente intimidante.

-No lo harás, Harry.

-Porque lo hago por ti.

-Lo sé.

-Y no por nadie más.

Asentí.

-No hagas que me retracte -dijo por tercera vez, y yo esbocé una enorme sonrisa.

-Harry, no lo haré.

Él asintió. Dentro de los próximos minutos sabía que sería el hombre más feliz del mundo, aunque ésto no fuera para siempre. Era una idea bastante loca, y necesitaba de mucho valor para lograr llevarle a cabo, pero lo haría. Lo haría, porque como todo, se trataba de ella. Y cuando las cosas se trataban de ella, me veía obligado a hacer las estupideces más grandes del mundo.

Y entonces, estábamos abajo. Harry se encontraba más nervioso de lo que yo lo estaba. En realidad, yo saltaba tras de él, y mordía mi puño evitando no exclamar de emoción. Harry miraba de un lado a otro todos y cada uno de los pasillos de el colegio. No sabía siquiera el nombre de ese chico, pero tenía una gran cualidad; sabía reconocer rostros con gran facilidad.

-¿Es él? -Harry cuestionó, alzando su dedo índice hacia un chico de gorra roja, quien reía a carcajadas con un grupo de porristas, quienes hacían su máximo esfuerzo por parar de reír. Una de ella utilizó un pompón para cubrir su descubierto estómago.

Yo negué hacia Harry. Él cuestionó por cinco chicos más, y yo negaba. Negaba hasta el final. Hasta que finalmente lo vi, entrando por la puerta principal con su celular entre las manos, sosteniendo al menos seis cosas distintas, entre ellas un par de libros, su chamarra, las llaves de un auto y un refresco.

-Solo que hay algo que debes hacer -Harry alzó un dedo frente a mi rostro, colocando una mano sobre mi pecho y acaparando mi atención-. Debes hablar con él. Debes convencerlo- Harry dijo, observándome fruncir el ceño. No sabía que debía hablar con el chico. Tragué saliva, y asentí-. Pero debes hacerlo bien. 

Yo asentí una vez más. Harry lo hizo también, y palmeando mi hombro despacio, caminó hacia el chico. Yo lo seguí, pero mi mente rondaba por lugares a los que jamás había visitado. Sabía qué era lo que debía decirle. Harry pasó una mano por los libros del chico, y los arrojó despacio, haciendo un gesto preocupado.

-Lo siento -susurró Harry, mientras el chico exclamaba en furia y se inclinaba a recoger sus libros. El timbre sonó justo en ese preciso instante, por lo que los chicos corrían a sus salones de clase. Miré a Harry confundido, pero supongo que él era el líder por alguna razón. Él sabía lo que hacía. Justo cuando el chico logró tomar el libro en sus manos, Harry volvió a tirarlos, y se aseguró de que ésta vez se adentraran al baño de hombres.

-¿Qué demonios? -El chico susurró por lo bajo, mirando hacia los lados. Sentí pena por él en ese instante, y Harry lo hacía también. Finalmente, el chico entró al baño y cogió sus libros. Harry me tomó por la camisa, y me empujó dentro de éste.

-No permitiré que le abran -dijo él, y supuse entonces que colocaría su cuerpo frente a la puerta.

-¿Cómo va a verme?

-Lo hará.

Harry cerró la puerta con fuerza. Cuando me giré hacia el chico, él se encontraba pálido. Supongo entonces que ya podía verme. Introduje las manos dentro de mis bolsillos, y esbocé una pequeña sonrisa. El chico cubrió su rostro entre ambas manos, y dejó caer la cabeza.

-No debí tomar eso.

-¿Cuál es tu nombre?

-¡Hablas! -El chico bajó una mano hacia su pecho, y juro que creí que algo le daría en ese instante. Me aproximé a él, y tomé su hombro.

-No te haré daño… Te lo prometo.

-Eres el chico. Eres Zayn. ¿Qué demonios haces aquí? ¿Cómo? Digo, siempre he creído en los fantasmas… Pero, ¿ahora ésto? Escucha, si te ofendí porque invité a salir a tu chica, lo lamento mucho -dijo él, alejándose con precaución y anteponiendo ambas manos frente a él.

-¿Me dirías tu nombre? -Esperaba que lograse decírmelo ésta vez.

-Caleb… -dijo. Hacía tiempo que no observaba tanto temor en un par de ojos, y me sentía culpable. No quería que él me observase como un monstruo.

-Escucha, Caleb -dije-. Necesito un favor.

Caleb curveó sus cejas. 

-¿Qué eres? -me cuestionó.

-Un ángel.

Él no dijo nada más. Solo me observaba. Lo hacía de verdad, como intentando descubrir cómo era posible que me presentase en la tierra. Cuestionándose si comenzaba a volverse loco.

-Me reconoces… Creo que sabes mi historia. Conoces a ________. La conoces. Sé que la invitaste a salir… Y al principio, te odié con todas mis fuerzas, no voy a negártelo. Pero, necesito que lo hagas. Necesito que la invites a salir, y necesito que la saques de ese mundo en el que se encuentra. Te lo pido de corazón. 

-Ella… Ella no va a aceptar.

-Aquí viene lo que quería pedirte… -dije, Caleb miró dentro de mis ojos con fuerza-. Te pido tu cuerpo.

-¿Qué?

-Necesito entrar en tu cuerpo. Tú… Estarás consciente dentro de él, pero yo interferiré… Sé que suena como una locura. Una gran locura… Pero necesito que entiendas lo desesperado que me encuentro.

-Pero, estás muerto.

-Lo estoy. Estoy muerto. ¿Sabes por qué? Porque debo vivir cada maldito día sin ella. Es la única razón por la que siento que estoy muerto, ni una más. 

Él negó, frunciendo el ceño.

-No entiendo… ¿qué harás dentro de mi cuerpo? ¿Ella podrá verte?

-No lo sé… No creo que pueda hacerlo. Pero sí podrá sentirme… Y si podrá escucharme.

Caleb bajó la mirada por un par de minutos. Comenzó a caminar en círculos, y a mordisquear la uña de uno de sus dedos. Yo le seguía con la mirada. Luego de unos segundos, él alzó la mirada.

-Acepto.